
Cerámica griega de contenido erótico explícito de las reuniones o simposios donde concurrian las etairas para entretener a los hombres con sus destrezas en la musica, el arte de la conversación, de la filosofia y del amor.
Estas eran las únicas mujeres en la Antigua Grecia que tenian derecho a esas libertades y a muchas otras ya que eran respetadas por toda la sociedad. El único lugar que tenian vedado era el Templo de Juno, la esposa de Zeus, puritana ella, a la que ofendia la presencia de estas mujeres.
Se recuerda una anéctoda de una hetaira que fue llevada a juicio por haber rechazado los amores de un político. El abogado la estaba defendiendo muy mal y los treinta jueces estaban a punto de condenarla, ante esta situación ella desprendio de sus hombros el peplo que la cubría dejandola con su espléndida desnudez a la vista de los jueces que la absolvieron.


